Un californiano pasa de ser miembro del Cuerpo de Paz a hospedar a través de Open Homes en Airbnb

«No lo hago por dinero», afirma el voluntario del Cuerpo de Paz convertido en administrador de propiedades y anfitrión en Open Homes.

Es poco común que la historia de un anfitrión en Airbnb empiece con un intento de golpe de estado.

Mike, exvoluntario del Cuerpo de Paz en Guatemala, explicaba: «Independientemente de los sentimientos contra los extranjeros que existían allí en ese momento, las comunidades indígenas nos ayudaron y nos trataron como si fuéramos de su familia. Y hospedar es mi forma de devolver esa amabilidad». 

Ahora Mike es anfitrión en Airbnb y propietario de Redwood Coast Vacation Rentals en el norte de California; además, forma parte del programa Open Homes de Airbnb, que permite a los anfitriones ofrecer su espacio de forma gratuita a personas que necesitan alojamiento provisional.  Las experiencias que ha vivido le han enseñado la importancia de la comunidad y la empatía, y también a abrir las puertas de su hogar a quienes más lo necesitan. Se reunió con nosotros para hablar de cómo el tiempo que pasó en el Cuerpo de Paz lo llevó a convertirse en administrador de propiedades y, más tarde, en anfitrión en Open Homes: 

¿Cómo pasaste de ser miembro del Cuerpo de Paz a anfitrión en Airbnb? ps to hosting on Airbnb? 

Mi experiencia en el Cuerpo de Paz me hizo valorar mucho a los anfitriones. Cuando mi mujer y yo estábamos en Guatemala, ocurrieron acontecimientos bastante graves. Hubo un intento de golpe de estado y se difundieron rumores de que los estadounidenses estábamos secuestrando a los bebés de la gente local. La situación se volvió peligrosa. Una vez, mi mujer estaba caminando por el pueblo y varias personas empezaron a lanzarle piedras. Así que llevaron a todos los voluntarios de vuelta a la capital y nos quedamos con diferentes familias locales. Fue un alivio que nos cuidaran tanto. 

A lo largo de la vida, las personas suelen vivir situaciones que consiguen aumentar su empatía, y a mí esa experiencia me ayudó mucho a ser más comprensivo. Por eso, cuando volvimos, decidimos ser anfitriones. Empezamos convirtiendo nuestro garaje en un estudio independiente y compramos varias propiedades más. Acabamos con un negocio de alquiler vacacional y ahora hospedamos en Airbnb. 

Háblanos de los anfitriones que os ayudaron en aquellos momentos difíciles. 

Hubo mucha gente. Yo compartía apartamento con un hombre de El Salvador. Miguel era zapatero y, en aquel momento, refugiado. Arreglaba zapatos por la calle, era muy amable y atento, siempre tenía grandes historias que contar y me ayudó a conocer a gente en la comunidad. 

Mi mujer estaba en Momostenango y trabajaba con un grupo de mujeres indígenas que preparaban platos como pollo con Pepsi. Fueron unos anfitriones maravillosos. Compartieron sus historias con nosotros y se convirtieron en nuestra familia. Sabían que todos los rumores eran falsos y cuidaban de nosotros. Aprendimos de su cultura y ellos de la nuestra. Y creamos una conexión entre ambas. Se convirtieron en nuestros embajadores. 

Y ahora sois anfitriones en Open Homes y ayudáis a los supervivientes de los devastadores incendios de California. 

El año pasado dimos alojamiento a 17 familias de Paradise, California, incluyendo a personas que habían perdido a algunos parientes. Soy una persona bastante sensible, y es brutal escuchar sus historias. La gente me contaba que fue una auténtica locura: de repente vieron humo a lo lejos y en 15 minutos estaban corriendo para ponerse a salvo. Nos sentimos muy afortunados de estar en la costa, donde gracias a la humedad no existe ese riesgo de que se produzcan incendios. Mucha gente ha tenido problemas con las compañías de seguros, que no les han pagado. Les conseguimos casas con un gran descuento, algunas gratis.

Cualquiera habría hecho lo mismo. No es cuestión de dinero. Sí, tu negocio tiene que ser rentable, pero hay mucho más. Se trata de conectar con la gente.   

Mike Reinman

¿Cómo mantenéis vuestro negocio y ayudáis a la gente al mismo tiempo? 

Tenemos una lista de propietarios que están dispuestos a regalar estancias para fines benéficos. Como empresa, lo incluimos en nuestro acuerdo con los propietarios y les pedimos que sus casas estén disponibles al menos una vez al año para una obra de caridad o para Open Homes. Y no les importa hacerlo. 

Si no diriges un negocio en el que la gente esté a gusto con lo que hace, no te irá bien a largo plazo. Debes tener una misión positiva. No se puede centrar todo en los resultados. 

¿En qué otros proyectos orientados a distintas misiones estáis trabajando? 

Estamos trabajando para ayudar en las zonas afectadas de Eureka, California. Hay muchos problemas con las personas sin hogar y el consumo de drogas. Hemos reformado unas cuantas casas y las hemos anunciado en Airbnb. La verdad es que están dando vida a la zona. El ambiente cambia y la gente está muy entusiasmada. Mientras, también tenemos una segunda vivienda asequible y estamos ampliando un refugio de transición para que cuente con 44 habitaciones. Así que estamos destinando parte del dinero que conseguimos a dar oportunidades a la gente. Hay que hacer las dos cosas. No se puede echar a la gente sin más. 

¿Darías algún consejo a otros anfitriones a los que les gustaría tener un negocio como el vuestro algún día? 

Que se aseguren de que sea una gran experiencia para los huéspedes, los propietarios y los vecinos. En lo que a los huéspedes se refiere, hay que dejarlo todo muy claro sobre el lugar, la ubicación y el espacio, porque mucha gente no se lee el anuncio entero. Si quieres que se enteren de lo que hay, enséñalo en las fotos.

Hemos estado ofreciendo un servicio de recepción y bienvenida en la propiedad, y creo que funciona muy bien. Si alguien no lo necesita, perfecto, pero está bien ofrecerlo.

Por último, ¿cómo describirías vuestro estilo como anfitriones? 

A mí me gustan mucho los deportes y a mi mujer le apasiona la comida. Si los huéspedes practican surf, les presto mi tabla. Mi mujer les recomienda bares que hacen ofertas a ciertas horas del día. Invitamos a la gente a cenar en nuestra casa continuamente. Mi mujer va a estar fuera un par de meses, así que voy a ofrecer alojamiento en una habitación privada, no por el dinero sino porque me apetece. 

Vivimos justo al lado de varias rutas de senderismo, así que probablemente lleve a los huéspedes a correr o a caminar, a cenas en casa de amigos en las que todos aportamos algo, o a tocar música. Si son jóvenes, seguramente les hable del Cuerpo de Paz y les anime a apuntarse.

Open Homes

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